sábado, 30 de agosto de 2008

El bar Birmania

- Bud, cuéntale al pibe la del Ferrocarril Oeste.

- Bueno, me acuerdo como si fuese… ¿A que día estamos?

- Domingo.

- Como si fuese sábado, seis a cero en la bombonera…

- Seis a tres Bud, pero no hablaba de eso. Me refería al asalto.

- ¡Oh, si! En nuestras épocas los chicos llevábamos la gaseosa y nos juntábamos en la casa de alguno. ¿Recuerdas cuando nos echaron por que no nos creyeron que estábamos en sexto grado?

- Tampoco esa camarada.

- Cuanto hacia que no escuchaba de tu boca un camarada. ¡Camarada! Creo que desde que estábamos en la selva esperando el tren a Saigón mientras escuchábamos por el viejo transistor a Víctor Hugo y empecé a dialogar con esas amarillas que iban para una fiesta. Y no vas a creer que eran espías de…

- No, esa tampoco. Cuéntale la del asalto al ferrocarril en el Oeste.

- ¡Oh, si! No vas a creer que no llevaban oro en barras sino algo mejor, oro negro. Una banda de blues que nos llevo al Mississippi…

Y me canse de los desvaríos así que mejor me paro, les dejo unas monedas para otra copa, los viejos se quedan contentos y sigo camino para otro lado. No para donde la señora le grita al marido que deje el metegol y vuelva a la casa.

- Hacelo por nuestros hijos.

Lo que no sabe ni la tipa, ni el vago es que es tan bueno en lo suyo que si el metegol fuese deporte olímpico Argentina se llevaba otra de oro y ella iba a salir en la portada de la Capital toda contenta como la mujer de Curuchet.

Ahí esta el otro viejo anarquista o peronista o franquista depende para donde le pinte la ideología y el alzhéimer.

- Es una gran maquina. Es todo una gran maquinaria. Son todos tuercas que giran y giran. ¡Imbéciles!

Hoy claramente esta en su faceta contra-sistema y le iría a discutir un rato si no fuese porque me interesa la que esta ahí cantando contra la ventana mientras mira la lluvia.

- Just look and you´ll
See me
Lying there.

Si no fuese por la mugre del vidrio la podría pispear por el reflejo. Igual se le nota que es una loquita y no ando para vueltas, además ese tema dice que odia los domingos. Yo a los sábados. No somos compatibles. Adiós mi amor.

Y otro espectáculo de amor como el del metegol pero del otro lado. El pibe que le recrimina a la minita.

- No te hagas la pelotuda, sabias lo que ibas a hacer en el asiento de atrás del coche con fulano. Mentiste, ahora anda a desangrar el corazón de otro y caete muerta en otro lado.

Sobre el final a todos les sale el poeta. Se ve que le dolió. Como a mí esta puta muela de juicio. Así que tomo el consejo de un amigo. Dice que cuando era chico le pasaban whisky por las encías. El drama con el whisky en una mano y el pucho en otra es que es más peligroso que ruso con un libro de Marx. Así se me parte la cabeza y me caigo a pedazos en la puta silla donde hablamos por primera, única y ultima vez de algo que le decíamos amor.

Ahora necesito distraerme y nada vendría mejor que la metamorfosis de Juancito Zaratustra. Todas las noches a las tres y ya casi es la hora. Se levanta de donde esté y camina para el centro del bar donde ya se cansaron de baldear el pentagrama, si igual todos los días lo dibujaba de nuevo. Se sienta en una posición yoguistica, recita unas palabras para liberar el espacio mental de intrusos y levita durante cuatro minutos. Después baja, va al baño y cuando vuelve es otra persona. Es raro que aunque habla en otro idioma, que no se cual carajo será, se lleva a la mina que quiere manoteándose el bulto y señalando con un dedo de la otra mano para la puerta. Una vuelta le pregunte para que lo hacia.

- Para liberarme amigo. Hasta del sueño ya soy libre, años hace que no duermo. ¿Por qué te pensas que me dicen superman?

En realidad se lo decían un par que querían que termine en silla de ruedas pero él no lo sabia. Hoy no lo voy a ver porque ayer se murió de sobredosis. Ya le veía cara de merquero y esa costumbre del baño. Pero por lo menos acordándome de eso se me paso lo anterior. Un brindis al aire por la memoria de Juancito. Y un pase rápido en su honor sin que nadie lo note.

Algunas veces siento que no tengo derecho de estar acá sentado. Todos los que vienen tienen algo interesante y yo que soy medio callado, me siento como esa gente que mira desde el estudio el programa de Lia. No se conforman desde el sillón de la casa. Tienen que estar ahí para ver si es verdad o en el corte un guionista los hace aspirar fosfovita mientras les recuerda quien había tocado a quien.

Por lo que sea, igual me quedo hasta el rock and roll que arranca a las cuatro. Figúrese una Creamfield con otra música, y mejor por cierto. Cuatro menos cinco y todos siguen en la suya, esperame cinco minutos más y vas a ver. El Negro, que es el que mas clara la tiene, ahí esta llegando y va derecho para la rocola.

Como siempre va primero la guitarra y después sumale la base que entra como topadora. Ahora nadie atiende porque la mesera se pone como de Coyote Ugly pero con menopausia. Anda y servite lo que quieras, como en casa. Eso si, deja una moneda porque se te pudre todo, como en casa. El Negro la tiene clara bailando y hoy que no esta Juancito la mejor se la queda él. La de la ventana, no me la esperaba así. Como mueve el culo arriba del metegol. Él que juega abajo sigue, no para nunca. De vez en cuando la relojea, hasta que le hagan un gol o le grite de nuevo la mujer. Los otros dos ya me la esperaba porque la escena de la pelea la vi más veces que a “Mi pobre angelito”, se suman a la pista y cuando el loco la besa la mina le hace ojitos al Negro. Deci que es un tipo con códigos. Y bue, ni hablar de los dos viejos bandidos que toman pastillitas de colores y se ponen a bailar. Algo que supuestamente inventaron ellos en Berlin del Este durante los ochenta, el electro-chamame.

- Tomate una pibe que es un mundo de sensaciones.

Desde acá no hay vuelta atrás, entras o entras y después como saliste, nunca te vas a enterar. Lo ideal es que siempre sea lejos de Bud y su compañero y lo más cerca posible de la que estaba en la ventana.

Me encantan las noches en el bar Birmania, de lo mejor es no saber como terminan. Pero mejor todavía, quedar en encontrarte la próxima con la de la ventana para hablar de cosas serias al principio. Y después, si. No saber como termina.

A esta noche le falto eso. Solamente los que están solos la empiezan hablando de Ferro.

3 comentarios:

Paw dijo...

Aguante <3

Loohdmila .:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.. . dijo...

Braaavooo!!
:D

Anónimo dijo...

hay que poner huevo con el proyecto!! si no traemos al bambino para que motive... una belleza