lunes, 28 de abril de 2008

Sinceramente señoras y señores lectores, de escribir yo no tengo idea.
Estuve un rato largo intentando hilar medianamente mis recuerdos y hacer de mi memoria un bonito escarpín al crochet para contarles esta historia. Pero al fin y al cabo no me quedó mas que aceptar mis limitaciones y reconocer que no se escribir. Bueno tal vez usted dirá, "pero si esta escribiendo". Aplaudo su perspicacia. Si, evidentemente escribir se. Lo que no tengo ni mas remota idea es de hacerlo "bien", de ser entretenido, ameno, ni para pasar el rato, ni para la reflexión. Soy un no-talentoso si es que esa palabra existe, no se. Porque no se nada de gramática, ni sintaxis, ni tampoco que significa exactamente todo eso, solamente se que tienen que ver con la lengua y que no tengo talento. Creo que podría haber sido un crítico de cualquier tipo de arte, pero prefiero la solemnidad de quien no sabe pero lo hace (y además avisa, lo que no me vuelve traicionero), a quien se frustra de lo propio y se queja del resto.
Ya liberado de mis presiones para tratar de ser quien no soy, un escritor, puedo contar esto como se me canta y después dedicarme a pensar en otra cosa.
No voy a dar muchas vueltas con los detalles, básicamente porque no me acuerdo, además de que las mentiras me las guardo para cuando sea sociólogo y después chamuyologo de televisión.
Resulta que (para usted señor lector de añto vuelo así arrancamos los que nunca formaremos parte del canon literario) el primer día de facultad tuve el agrado de conocer la imponente aula magna por la cual pasaron tantos grandes académicos (no se pregunte quienes, no voy a entrar en detalles, no tengo ni puta idea). En ese día tan especial en el que se presentaron los eminentes profesores que darían cátedra e iluminarían la ignorancia de mi ser, dos cosas captaron mi atención, técnicamente tres. La primera, y hoy principal, fue la birome del pibe de ojos rasgados que estaba sentado al lado mío, en otras palabras el ponja. Me llamo la atención básicamente porque hacia años, desde mi tierna infancia, que no veía ese tipo de biromes. Alguno se va a acordar, me refiero a esas maravillas de la ingeniería, un universo de colores con solo presionar la tecla indicada.
Este es un síntoma de que de a poco me voy haciendo viejo, ya empecé a agrandar los objetos en extinción de mi niñez (otro ejemplo seria el tiki-taka), la verdad, eran una cagada. Demasiado gruesas, incomodas a la mano. Si fuera snob diría que son anti-estéticas, pero como soy quien soy, digo que son para putos. Encima la mitad de los colores nunca andaban, o solamente una vez, y paradójicamente al final era el azul el único fiable, entonces tenias la misma lapicera de mierda que tenían todos pero con la particularidad de tener las proporciones de una longaniza.
Volviendo a la historia esta tenia algo mas llamativo, una especie de aura mística, algo que me atraía y la codiciaba cada vez mas, la sentía susurrar mi nombre por lo bajo. Fueron unos cuantos minutos así hasta que se cruzaron ante mis ojos las otras dos cosas que antes había dicho, captaron mi atención, básicamente las tetas de la mina que se atrevió a levantar la mano y hacer unas cuantas preguntas de las cuales no recuerdo ninguna porque en ninguna incluyo mi nombre ni nada relacionado que pudiera hacer con ella. Como tampoco me susurraban nada por lo bajo y como además el tipo que se sentaba a su lado, con buzo de rugbier, brazos de rugbier y sin cogote como un rugbier empezaba a mirarme feo y a susurrar algo por lo bajo, decidí que prefería la esquizofrenia y volví a la birome.
Después de un rato observe que el japonés escribía sin mirar la hoja, lo cual es bastante curioso, por lo menos para un occidental. No sabía muy bien si pensar que es otra de sus habilidades innatas o estaba frente a un producto fabricado con tecnología de punta, la cosa es que mi deseo crecía a la par de la tensión en el aire entre mi y su birome.
Gracias al destino o el azar, quien sabe, ¿algún sociólogo? Hubo un momento de confusión cuando algunos estudiantes ingresaron al recinto con bombos y cantitos para protestar por las cosas que protestamos siempre. El individuo oriental, todavía parece, no acostumbrado a nuestras prácticas innatas (protestar o cagar a alguien para dar lugar a la protesta) dio un salto y el momento oportuno para que yo haciendo uso de mi moral aleatoria nacional me permitiera tomar lo suyo.
Al margen, todavía estoy convencido de que en mis manos iba a dársele mejor uso y no es que este a favor del choreo pero se que es una especie de justicia por mano propia, él ocupa el lugar de un compatriota aprovechándose de nuestra educación publica, yo le quito la birome y el universo vuelve al perfecto balance.
Rápidamente guarde en mi bolsillo a este preciado tesoro y mas rápidamente me hice el boludo cuando el japonés noto la desaparición del objeto. Dos cosas fueron sorprendentes, una lo bien que había aprendido a putear y la otra como ya sabia de nuestros prejuicios cuando amenazo al pibe que sentaba a su otro costado. Por suerte para mi, soy descendiente de europeos y si no usas gorra la gente no sospecha. Mala suerte para el otro que tiene rasgos de americano nativo (como diríamos entre casa "un negro") y si usa gorra, también se incluye las de policía, la gente si sospecha.
(Rol de sociólogo: estimado lector que no sabe de estos pagos, en la Argentina la población de color negra, fue casi extinguida en la época colonial por nuestras honorables familias patriotas, por lo tanto a diferencia de otros países, el uso de negro como adjetivo no esta necesariamente vinculado al color de piel, sino a la clase social. En la actualidad los ciudadanos de color, como dice la gente educada cuando quiere resaltar esta característica sin sentirse racista pero haciendo referencia a lo mismo, probablemente este compuesta por algunos descendientes y otros tantos inmigrantes brasileros y uruguayos, como el "negro" Rada, este parece no tiene problema con su apodo, ya que esta demostrado que en este país, las palabras que a veces aparentan insulto también se utilizan con cariño, si quiere saber mas de nuestras raíces, consulte a su argentino amigo, todos sabemos de todo.)
Luego de los disturbios producidos por el ex propietario de mi nuevo chiche volví a mi casa e intente recuperar los años de antaño en el primario probando todos los colores, y provocando ese mágico "click" cuando se presiona cada interruptor. Ahora viene la parte sorprendente y la que seguramente no crean. Para vencer el escepticismo imagínense si le hubiesen dicho a grandes escritores, que tenían que buscar y buscar su nicho y quien quisiera publicarlos para lograr la fama y el reconocimiento, que en el siglo XXI cualquiera puede escribir, y además publicar, y encima gratis.
Cuando saque la birome del bolsillo y la sostuve cerca de un cuaderno esta comenzó a susurrar en algún idioma extraño frases indescriptibles, apoyela sobre la hoja y luego sin capacidad de hacer uso de la voluntad sobre mi mano esta escribió sola, pude acordarme del japonés que no miraba y supe con seguridad que estaba frente a un objeto maravilloso. Mientras esta seguía moviéndose y diversas historias se escribían sobre el cuaderno descubrí otra característica asombrosa. La birome tiene personalidades múltiples, dependiendo del color.
Todavía no descubrí el origen de esta, mejor seria decir ella o ellas.
En este devenir del tiempo voy a transcribir algunos escritos para hacerlos de dominio publico, puede ser que algunas verdades estén ocultas detrás del misterio y de paso también me desligo de cualquier animalada que salga de su propia conciencia, yo tan solo soy un instrumento a sus fines, y ya me esta llamando, a veces con canticos, espero que no sea otro reggaetón.

2 comentarios:

Paw dijo...

Más abandonado quedó esto ):

Loohdmila .:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.. . dijo...

Quiero más de estos relatos!